Llevamos ya algunos años escuchando que la inteligencia artificial va a transformar la relación entre las empresas y sus clientes. Y en muchos aspectos es cierto: los modelos de IA procesan datos a una velocidad nunca vista, personalizan mensajes a escala y detectan patrones que ningún analista encontraría en una hoja de cálculo.
En el mundo de la experiencia de cliente y del marketing tradicional solemos pensar que el cliente es un ser racional que analiza cada variable antes de comprar. Sin embargo, la economía conductual nos ha demostrado lo contrario: somos predeciblemente irracionales.

